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Sólo unos minutos al mes pueden salvar tu vida. Empieza ya a expolorar tu pecho para saber, de un vistazo y al tacto, el estado normal de tus mamas y detectar rápidamente cualquier cambio. Hazlo una vez al mes.
1. De pie frente al espejo, observa cualquier cambio en el aspecto y el tacto de tu pecho, como bultos, diferencia de tamaño o secreción por el pezón. Realiza cuatro pruebas: con los brazos colgando a cada lado, con los brazos en alto encima de la cabeza, con los brazos en jarra e inclinándote hacia delante.